Lo que criticamos que en los los demás revelan muchas cosas de nuestra
personalidad
Según la terapia
humanista Gestalt, detrás de los juicios de valor que hacemos sobre los demás
pueden esconderse sentimientos y rasgos de uno mismo que nos resultan inaceptables.

Lo que vemos en los demás puede decir mucho más de nosotros mismos de lo
que, a priori, podamos pensar. En muchas ocasiones, no podemos evitar valorar
lo que nos rodea. Criticamos cómo visten los otros, cómo actúan, cómo
piensan, cómo se defienden o cómo se comportan. Sin embargo, todos
estos juicios de valor pueden 'esconder' aspectos de nosotros mismos que,
en realidad, rechazamos por completo. Es decir, con el fin de
'defendernos', reflejamos en el exterior algunas cualidades de nuestro
propio ser, especialmente cuando se trata de aspectos negativos. La terapia
humanista Gestalt, una psicoterapia que tiene como objetivo la autorrealización
y el crecimiento del paciente, impulsada por Fritz Perls y Laura Perls en la
década de los años 40, explica este mecanismo de defensa a través de un
concepto llamado 'proyección'.
Proyección:
un mecanismo de defensa emocional
"La proyección es un mecanismo de defensa que nos lleva a proyectar
en los demás aquellos aspectos de nosotros mismos que no conseguimos
aceptar", apunta el experto. De este modo, solemos asociar a los demás
características o modos de funcionamiento que son propias de nosotros mismos y
de los que no somos realmente conscientes. Este mecanismo se pone en
marcha en situaciones de conflicto
emocional.
"La proyección se realiza de forma inconsciente, por lo tanto, no
nos damos cuenta de que hay algo que no encaja en la imagen que tenemos
de nosotros mismos y lo ponemos fuera". A través de este mecanismo,
hacemos al mundo y a otras personas responsables de algo que única y
exclusivamente compete a nuestra propia realidad.
¿Qué
proyectamos?
A pesar de que también podemos proyectar aspectos positivos, la inmensa
mayoría de ocasiones reflejamos aquellos rasgos negativos que no logramos
interiorizar. "Normalmente aquello que proyectamos en los demás
tiende a molestarnos, a disgustarnos o a resultarnos incómodo. Es algo
normal, ya que las proyecciones nos ponen delante aquellos aspectos propios que
no podemos ver",
¿Cómo
abordarla?
Lo más importante es detenerse y 'analizarse' a uno mismo
para autoconocerse. Sin embargo, no se trata de una tarea
precisamente sencilla. "Necesitamos poner conciencia para reapropiarnos de
aquello que es nuestro y no del otro. Esto nos resulta en la mayoría de los
casos tremendamente duro, ya que implica aceptar aquello que rechazamos
de nosotros mismos", continúa. "Si algo te molesta mucho de otra
persona, plantéate en qué te toca y como eres tú respecto a ese asunto".
Por ejemplo, si te molesta muchísimo que alguien llegue tarde a una cita
y sientes que es una falta de respeto, plantéate si tú tiendes a tener otras
faltas de respeto con los demás o si no te permites llegar tarde, aunque sea
algo que realmente deseas. Lo primordial es darse cuenta de que aquello que
proyectamos en los demás es, en realidad, algo que habla de nosotros
mismos.(Hola.com)
Clr Silvia Rekers
Consultora Psicológica