Comprueba cuál es tu nivel
de resiliencia
La
resiliencia es una suma de actitudes frente a la vida que favorecen que
afrontes con éxito cualquier dificultad. Y no solo consiste en saldar los
problemas con soltura, además hace que tu estado de ánimo sea capaz de capear
el temporal con fortaleza, sabiendo digerir las adversidades como parte de la
vida que son.
En los últimos años se está poniendo muy de moda un término que nos ha
acompañado desde siempre, se trata de
la resiliencia, que no es otra cosa que la capacidad que tiene el
ser humano de superar situaciones difíciles, traumáticas, que implican un
cambio brusco o una pérdida.
Esto, que anteriormente se achacaba a personas con entereza y un carácter estable y con actitudes para el liderazgo, ahora se explica más pormenorizadamente desde la psicología como una serie de resortes que apuntalan nuestra propia vida, nos ayudan a asumir los graves problemas con los que nos vamos encontrando, sobrellevando las tragedias y digiriendo las pérdidas
También,
desde un punto de vista positivo, la resiliencia es el valor de nuestro
carácter que nos ayuda a desarrollar nuestro talento, entendiendo nuestras
circunstancias personales y haciéndolas avanzar en positivo hacia un desarrollo
integral que respete nuestra identidad y a la vez se sirva de ella para
fortalecer nuestra autoestima ante situaciones de inestabilidad y de reto
personal.
Como en todo aspecto relacionado con la psicología, de nada serviría
mantener el tipo con entereza ante una situación traumática si no se
transita por un cauce que permita sanar las heridas, digerir aquello que nos ha
ocurrido y mirar hacia delante con la conciencia y la actitud tranquila. Por
ello, todas las cuestiones que denotan una alta resiliencia conviene
encuadrarlas en un contexto de profundo análisis personal, no solo
viendo las ramas del árbol, sino conociendo que bajo el suelo existen fuertes
raíces que ayudan a mantener estable el tronco, y que todo esto sujeta a su vez
todo el árbol y lo mantiene firme ante vendavales. En el caso de una persona
son vendavales que trae la vida.
Que tus
objetivos no malogren tu autoestima
Las personas con un alto nivel de resiliencia tienden a mantener una
visión realista de la vida. Buscar un objetivo que nos suponga un reto
personal, y cumplirlo finalmente, ayuda a que nos sintamos activos y en
contínuo crecimiento, pero es vital que los retos que nos marquemos no
supongan una frustración contínua y para ello la visión realista de nuestras
capacidades y del contexto en el que nos relacionamos es una cuestión
muy importante.
Que la metas nos motiven y el fracaso no nos afecte negativamente
es posible cuando mantenemos una autoestima sana, que nos hace conscientes de
nuestras carencias, que las acepta, pero que a la vez busca mejorarnos para
crecer en todos los aspectos: personal,
familiar y profesional. Cuando mantenemos un equilibrio en aquello
que nos exigimos y en nuestra valoración personal ante los éxitos y
fracasos, estamos transitando por la vida con menos ansiedad, estrés y
angustia. Y cuando debemos apoyarnos en una actitud resiliente, ya
contamos con ella.
Ser
positivo no solo te hace pasarlo mejor
Mantener una actitud positiva sobre la vida hace que la calidad de
nuestro tiempo se dispare. Porque todo fluye mejor con buen humor, pero tal vez
es un valor poco mimado en una sociedad con prisas, estrés y que considera
que cuanto más preocupación cargamos más concentración tenemos. Las
personas resilientes mantienen una actitud positiva, y eso les aleja de los
bucles de pensamiento provocados por la inseguridad y los pensamientos
negativos que añaden ruido a nuestra forma de razonar y no conducen a
nada.
Reirte de tus propios defectos, de tus errores, y mantener una
actitud positiva y risueña es una vacuna contagiosa contra el estrés y la
ansiedad. Y nos ayuda a quitar hierro a las dificultades y encararlas
con una actitud serena.(C. Soria)
Clr Silvia Rekers
Consultora Psicológica
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